ORIGEN
La actual pandemia de gripe A(H1N1) o porcina tiene su origen más probable en
granjas de cría intensiva de cerdos del sur de los EEUU. Se puede descartar que se trate de
una creación artificial. Las teorías conspirativas no se tienen en pie y, en todo caso, los
conocimientos científicos nos llevan a una explicación más plausible. En primer lugar, no es la
primera vez que ocurre una pandemia con un virus de similares características (combinación de
virus aviar, porcino y gripe habitual), pues es casi idéntico al de las pandemias de 1918 (gripe
española) y 1957 (gripe asiática). Además es conocido que los virus gripales y cualquier otro
organismo presenta más mutaciones cuanto mayor es su ritmo de reproducción generacional y que
su otro mecanismo de cambio, la recombinación, este sí propio de los virus, aparece un nuevo
virus muy modificado por combinación de partes del ADN de dos virus distintos del mismo grupo
gripal, el aviar y el porcino, el humano y el aviar etc., es dependiente de la presencia de los dos
tipos de virus. Ambos mecanismos son estimulados por el hacinamiento en una granja de cría
intensiva de cerdos donde son miles los cerdos contagiados y puede existir alguna otra infección
concomitante. La modificación no presupone su contagio al hombre, pero en este caso al ser la
recombinación con virus humano era inevitable.
EXPANSION
En general todos los virus gripales son muy contagiosos, pero más aquellos de los que
nuestra inmunidad no tiene recuerdo, por lo que es más contagiosa que la gripe habitual. De ahí
su extensión actual a prácticamente todo el mundo. En cambio es seguro que crea una inmunidad
mayor que la de la gripe habitual y, sobre todo, una inmunidad mucho mayor que las vacunas
antigripales existentes o en proceso de fabricación. Por eso los grupos afectados son
mayoritariamente jóvenes. De los nacidos antes de 1957 muchos tienen inmunidad por haber
padecido la llamada gripe asiática o haber estado en contacto con el virus.
Probablemente afecte a un 35% o más de la poblacion.
GRUPOS DE RIESGO
Es importante distinguir entre dos grupos de riesgo:
1. Los que pueden sufrir el contagio y luego sufrir la enfermedad 10 u11 días tras el contagio en
su forma leve, moderada o grave. Ahí incluimos a todos los ciudadanos con la excepcionalidad
de la mayor inmunidad de los nacidos antes de 1957.
2. Las personas que presentan condiciones que pueden hacer que el curso de la enfermedad sea
grave, muy grave o fatal. Después los veremos específicamente.
CONTAGIO
El contagio se produce de dos formas fundamentales:
1. Por medio de microgotas (gotas de Pflüger)) que todos exhalamos al hablar o toser.
1. Por contacto. Fundamentalmente a través de las manos del enfermo que se ha sonado, ha tocado
su boca o nariz etc.
El virus tiene una supervivencia de hasta diez horas en el medio ambiente, por lo que
también podemos contagiarnos al tocar objetos recientemente usados por enfermos, pero es un
mecanismo más raro salvo contactos muy estrechos (por ej. que en una escuela infantil un niño se
lleve a la boca juguetes que otro niño enfermo ha chupado recientemente).
SÍNTOMAS
La sintomatología es exactamente igual que la de la gripe humana o gripe estacional y, por
tanto, indistinguible:
Mucosidad nasal.
Estornudos.
Dolor de cabeza.
Tos.
Dolores articulares, óseos y musculares generalizados.
Escalofríos y tiritona al inicio.
Fiebre alta.
Es muy típica la desaparición o disminución muy importante de la fiebre tras tres días, por
lo que su permanencia es un signo de alarma de complicación.
La gripe A, aún más que la estacional, es generalmente benigna y desaparece
espontáneamente en unos siete días.
COMPLICACIONES
Ha resultado ser muy benigna en niños.
Igual que la gripe estacional, aunque sea más benigna, la gripe A también puede presentar
complicaciones. La fundamental es la desestabilización de enfermedades preexistentes:
Cardíacas.
Respiratorias.
Diabetes.
Obesidad mórbida. Etc.
La otra complicación importante es la neumonía vírica. Puede darse en todos los pacientes
por mecanismos que desconocemos, pero es mucho más frecuente en pacientes con inmunidad
deficiente:
Enfermos de cáncer y sus tratamientos.
Trasplantados.
VIH y otras inmunodeficiencias, etc.
El embarazo es una situación que cursa con cambios inmunológicos que pueden posibilitar
una mayor propensión a complicaciones.
La neumonía vírica suele ser benigna pero puede ser muy grave en estos enfermos y,
ocasionalmente, en individuos sanos.
La tasa de mortalidad en los países del sur (no vacunados) es del 0,57%, menor que la de la
gripe habitual y muy lejos del 2% que se atribuye a la de 1918.
PREVENCION
Una buena higiene con un esmerado lavado de manos con jabón es una buena medida.
La utilización de pañuelos desechables, otra.
Ir más allá, parece inadecuado.
La vacuna merece un propio apartado.
VACUNA ANTI AH1N1
La vacuna contra la gripe habitual logra que entre los vacunados haya un treinta por ciento
menos de afectos de la enfermedad que entre los no vacunados y que otro 60% sufra la enfermedad
en formas muy leves o imperceptibles. Las vacunas no están exentas de efectos secundarios,
algunos muy banales como el enrojecimiento o inflamación en la zona de la punción, pero
otras son realmente importantes como ciertas enf. neurológicas incapacitantes o mortales. Y
no van a resultar baratas.
Además se les añaden potenciadores químicos de la inmunidad alguno de ellos aún poco
contrastado. En el caso de la vacuna contra la gripe A aún en fase de comprobación de efectos,
dosis necesarias y efectos secundarios las dudas se acrecientan.
Se está fabricando por encargo, con prisas, y un síntoma preocupante es que la
responsabilidad por efectos secundarios recaerá sobre los estados solicitantes y no sobre el
laboratorio productor. La valoración actual es por análisis de la presentación de anticuerpos en los
voluntarios inoculados, que todavía nos dice poco sobre su efectividad real. El catedrático de
Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Ramón Laporte destaca que solo se
podrá considerar efectiva y con escasos riesgos secundarios tras miles de pruebas y coincide con la
Consellera de Salut de la Generalitat en que hablar de la vacuna es hablar de algo inexistente.
En EEUU se recomienda la vacunación contra la gripe habitual a toda la población menos
niños menores de 2 años. Curiosamente, al tener que pagarla cada persona, la extensión de la
vacunación no es más elevada que en España. En el caso de la vacuna contra la gripe A, el gobierno
de EEUU ha decidido su gratuidad.
Nosotros deberíamos guiarnos por tres elementos:
Beneficio de la vacunación.
Coste económico.
Efectos indeseables de la vacuna.
y tener muy en cuenta lo ya sucedido en los países del hemisferio sur que están superando su
invierno. Estos países han tenido tasas de mortalidad por la gripe A inferiores a las que se
hubieran producido con la gripe habitual. Además, se ha producido un fenómeno que no era
imprevisible: El desplazamiento de la gripe habitual por la gripe A. Esta ha tenido una
prevalencia de hasta el 95% de los casos por lo que podemos afirmar que este invierno la gripe
habitual ha desaparecido de esos países.
Por lo expuesto, parece que la vacuna, si finalmente está disponible y es segura, debería
quedar reservada para los grupos de riesgo de complicaciones y, en ningún caso, para la
población general.
No obstante, sin ser grupos de riesgo de ningún tipo, existen servicios esenciales en
cualquier comunidad que deben ser mantenidos y una pandemia podría poner en cuestión alguno de
estos servicios simplemente por la cantidad de bajas que en un corto espacio de tiempo se producen.
Pensemos por ej. en los bomberos, probablemente todos sanos, pero con un servicio indispensable
para la comunidad que podría verse afectado por numerosas bajas. Así que podría ser admisible la
vacunación de algunos colectivos pertenecientes a servicios básicos. Sin ningún tipo de presión, tras
una información exhaustiva de la dudosa eficacia de la vacuna si finalmente está disponible, de
sus efectos secundarios detectados y probables por la experiencia de otras vacunas y de que se le
invita a la vacunación únicamente por la importancia social del trabajo que desarrolla.
La gran mayoría de la población no tiene que vacunarse ni siquiera con la vacuna de la
gripe habitual.
TRATAMIENTO
Existen dos antivíricos considerados antigripales: Oseltamivir y Zanamivir. Están
aprobados para la gripe habitual únicamente porque ayudan a acortar la duración de los
síntomas. No influyen en la aparición de complicaciones. Tienen numerosos efectos secundarios.
En el caso de la gripe A(H1N1), la FDA y la Agencia Europea del Medicamento han
realizado aprobaciones de emergencia, sin más verificaciones que se están realizando ahora.
En uno de los trabajos más recientes con ambos medicamentos, tomados por niños afectos
de gripe A confirmada y de gripe sin confirmar tipo, se concluye que “sus efectos sobre la
incidencia de complicaciones serias y sobre la actual gripe A(H1N1) están todavía por
determinar”.BMJ 2009;339:b3172. 10 agosto 2009.
Esta conclusión es generalizada entre los expertos.
Dados los efectos secundarios y escasos beneficios nos deberíamos olvidar de su
existencia en la práctica diaria.
ALGUNAS OTRAS CUESTIONES
Es evidente que para la industria farmaceútica la actual pandemia puede ser un gran negocio,
lo que no nos puede llevar a concluir que son los artífices de la misma. Pero sí podemos alertar de
su utilización para obtener más beneficios manifestando la ineficacia de los supuestos
tratamientos o las dudas sobre la eficacia y lo innecesario de las vacunas para la inmensa
mayoría de la población, y, sobre todo, de la benignidad de la enfermedad, y de un hecho de
cierta importancia: quién pase la enfermedad no volverá a pasarla, quién se vacune deberá
vacunarse el próximo año y mientras la enf. persista. En todo caso, el peligro mayor es el de la
extensión del miedo a la enfermedad, miedo del que probablemente no sean ajenas las
multinacionales implicadas.
Los mayores problemas planteados en el hemisferio sur han sido los derivados del colapso
de muchos hospitales. En este sentido, debemos realizar un llamamiento a la sensatez de la Sra.
Ministra para racionalizar la información sobre la gripe. No se trata de aparecer continuamente en
los medios con reuniones, conferencias, etc. sino de que los expertos expliquen a la población cómo
deben afrontar la pandemia.
Tampoco los medios de comunicación han tenido una actitud acertada sino todo lo contrario.
Por ej., la divulgación diaria del número de muertes por gripe A, dando sólo ese número sin
referencia al de contagiados, además de una estupidez que no explica nada, siembra pánico entre los
ciudadanos. Las continuas alusiones a la enfermedad sin causa justificada etc. pueden ser nuestro
peor enemigo frente a la pandemia.
Finalmente adjunto un escrito de una de las autoridades científicas del país.
AVERROES.
CARTA DE SESPAS (SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SALUD PÚBLICA Y ADMINISTRACIÓN
SANITARIA): “LA GRIPE Y LA ALARMA SOCIAL”.
Señor director,
Permítame expresarle la inquietud que como profesional de la salud pública me produce el
modo en que los medios de comunicación de masas se hacen eco de las defunciones causadas por la
nueva variante del virus de la gripe A, una a una, proporcionando detalles singulares de cada caso
que poco aportan a la comprensión del proceso, pero que amplifican el impacto real de la
enfermedad, con el riesgo de fomentar una alarma social que por si misma podría comportar más
perjuicios que la propia pandemia gripal.
No me considero competente para valorar el interés informativo de tales acontecimientos, pero me
cuesta imaginar igual tratamiento periodístico en el caso de los miles de defunciones que provoca la
gripe estacional. Se me ocurre, como explicación de este trato informativo desigual, que esta gripe
es distinta de la habitual, aunque no sepamos muy bien cuan diferente lo es.
Hasta ahora, lo más notorio es que la capacidad de difusión del virus actual es, por lo menos en
verano, más elevada que la de los virus gripales circulantes durante los últimos años, lo que se debe,
sin duda, a la susceptibilidad a la infección de las personas más jóvenes, las cuales además han
jugado un papel decisivo en la propagación inicial del virus.
Esta es la diferencia más relevante hasta ahora entre la gripe de la pandemia y la estacional. La
afectación de personas sanas también se produce en las epidemias habituales y no es excepcional
que una gripe común cause complicaciones a austral nos ilustra también sobre los distintos modos y
maneras de afrontar esta situación, bien sumidos en un convulso caos o conservando la serenidad.
La mayoría de las afecciones gripales que se producirán en los próximos meses serán pues leves y
moderadas y se recuperaran espontáneamente. Bastantes, incluso, serán infecciones asintomáticas
que pasaran desapercibidas. Algunas, sin embargo, serán más graves y, por desgracia, como ocurre
cada año, tendremos que lamentar defunciones causadas o desencadenadas por la infección.
Una parte considerable de la población ha pasado más de una pandemia gripal y muchas epidemias
estacionales sin el recurso a medicamentos específicos. No se trata pues, de obsesionarse, lo que no
quiere decir resignarse. Conviene establecer las medidas protectoras más proporcionadas y
razonables y sospesar con sensatez los riesgos y beneficios de cada actitud.
Volviendo al principio, el tratamiento informativo de la evolución de la pandemia va a influir
decisivamente en la calidad de la respuesta sanitaria y ciudadana a este problema de salud. Y, si no
somos cuidadosos –lo que no significa opacos ni paternalistas contribuirá a fomentar una alarma
Presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).cuyas
consecuencias pueden ser peores que las de la propia gripe. La necesaria transparencia no está
reñida con la responsabilidad.
Andreu Segura
Presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).